
En la primera parte, "¿Qué es el sexo casual y por qué no es para todas las personas?", hablé de qué es el sexo casual, por qué no le va a todo el mundo y de la trampa de romantizar el encuentro. Ahora quiero ir a lo práctico. Si ya lo pensaste y decidiste que sí es para ti, hay cuidados que conviene tener claros antes, durante y después. No se trata de quitarle lo divertido, al contrario: cuando te sientes segura, puedes relajarte y disfrutar mucho más.
El condón siempre, sin excepciones
Esto va primero porque es lo que más se nos olvida en el calor del momento. Con alguien a quien acabas de conocer no sabes su historial sexual, no sabes si se ha hecho pruebas recientemente, no sabes nada. Por eso el condón no es opcional, sea cual sea la combinación: hombre con mujer, hombre con hombre o mujer con mujer. Para el sexo oral también existen barreras de látex, que muchas personas no conocen y que protegen igual.
La Organización Mundial de la Salud (2025) estima que cada día más de un millón de personas entre 15 y 49 años adquieren una infección de transmisión sexual curable, y recuerda que el condón, usado de forma correcta y constante, es uno de los métodos más eficaces para prevenirlas. También aclara que protege menos contra infecciones que producen lesiones fuera de la zona que cubre, como el herpes genital o la sífilis, así que hacerse pruebas periódicas sigue siendo parte del cuidado.
Aquí quiero hablarles especialmente a las mujeres. Nos cuesta mucho pedir el condón. Nos da pena, pensamos que se va a cortar el momento o que la otra persona va a pensar mal de nosotras. En el estudio de Ramírez García y sus colegas (2013) con universitarios, muchos sabían que en un encuentro casual hay que protegerse y, aun así, no lo hacían de forma constante; confiaban en que "se veía bien" o en una confianza que en realidad no existía. Por esto es importante que lleves tus propios condones en la bolsa. No es exagerado ni dice nada malo de ti: dice que te estás cuidando.
Los límites también existen en lo casual
Una de las cosas bonitas del sexo casual es la libertad. Como no se van a volver a ver, muchas personas sienten que pueden soltarse, no esconder la pancita, explorar una fantasía o probar algo que con una pareja estable les daría pena. Eso puede ser muy satisfactorio. Pero esa misma libertad a veces hace que la otra persona se sienta con permiso para cualquier cosa, y ahí es donde hay que tener cuidado.
Les comparto algo que he visto en consulta. Dos pacientes jóvenes, en momentos distintos, me contaron que en pleno encuentro casual el chico les dio una cachetada sin preguntar. A algunas personas les puede parecer excitante, y hay quienes disfrutan de prácticas rudas o del BDSM, pero eso se habla y se acuerda antes, y normalmente se construye con una pareja con la que ya hay confianza. Con alguien a quien viste por primera vez esa noche, y sin haberlo platicado, no es un juego: es una falta de respeto. Las dos se sintieron ofendidas, se les fue el deseo por completo y no quisieron volver a saber de él.
Lo mismo aplica para las palabras. Si algo que te dicen te hace sentir mal, tienes derecho a decirlo y a frenar. Aunque el encuentro sea casual, no tienes que aceptar malos tratos, ni físicos ni verbales. Y esto incluye también poder cambiar de opinión a mitad del camino: si en algún momento ya no te sientes cómoda, puedes parar.
Consentimiento: hablarlo antes, no suponerlo
Muchas veces pensamos que el consentimiento es un "sí" al inicio y ya. La realidad es más compleja. En una revisión muy completa sobre consentimiento sexual, Muehlenhard y sus colegas (2016) explican que el consentimiento debe ser libre, que se puede retirar en cualquier momento y que aceptar una práctica no significa aceptar todas. También señalan que muchas personas lo suponen a partir de señales indirectas, y ahí es donde aparecen los malentendidos y las situaciones que lastiman.
En el sexo casual esto importa aún más, porque no conoces a la otra persona ni sabes cómo reacciona. Por eso conviene dejar las cosas claras desde antes. Puede ser algo tan sencillo como: "Me gustas, hay química, pero no estoy buscando una relación, ¿tú?". Y también se vale hablar de lo que te gusta y lo que no: quizá una nalgada sí te gusta y una cachetada no, o quizá prefieres ir despacio. Decirlo no le quita lo espontáneo al encuentro; le quita los malos ratos.
Tu seguridad es primero: ten una persona cómplice
Este punto lo digo siempre y lo repito: alguien tiene que saber dónde estás. Yo le llamo "la persona cómplice". Puede ser tu mejor amiga o tu mejor amigo, alguien de confianza a quien le compartes tu ubicación en tiempo real y le avisas: "Voy a salir con esta persona, la conocí en esta aplicación, estoy en este lugar, cuando salga te aviso".
No lo digo para asustar. Lo digo porque sabemos que en bares, en casas y en citas con desconocidos pueden pasar cosas, y lo que necesitamos es que alguien pueda reaccionar si algo sale mal. Si tienes la oportunidad, compártele también el nombre o el perfil de la persona con la que vas. Y al final, un simple "ya estoy en casa, todo bien" cierra el círculo. Los detalles ya se los contarás después, con cafecito de por medio... que para eso también son las amigas.
Algunas recomendaciones prácticas que ayudan: que el primer encuentro sea en un lugar público, llegar y salir por tus propios medios, cuidar tu bebida y no pasarte con el alcohol, porque disminuye tu capacidad de decidir y de poner límites en el momento.
Nada de fotos ni videos sin tu consentimiento
Otro cuidado que a veces pasa desapercibido: no permitas que te tomen fotos o te graben, ni durante ni después del encuentro, si no lo has aceptado de forma explícita. Con alguien que no conoces no tienes ninguna garantía de qué hará con ese material. Si te lo piden y no quieres, un "no" es suficiente. Si lo hacen sin tu permiso, eso ya no es parte del juego: es una violación de tu intimidad, y en muchos países puede ser un delito.
Cuidarte también es parte del placer
Cuando juntamos todo esto, el mensaje es sencillo. El sexo casual puede ser una experiencia de adrenalina, de libertad y de placer, un espacio para descubrir fantasías y conocerte mejor. Pero para que lo sea, necesitas protegerte, tener claros tus límites, hablar antes lo que se vale y lo que no, y asegurarte de que alguien sepa dónde estás.
Y si al leer todo esto te das cuenta de que en realidad esperas más besos, más mensajes, más de la otra persona, tampoco pasa nada. Quizá lo que quieres es una relación, y eso está bien. Lo importante es que cualquier decisión que tomes sobre tu sexualidad la tomes con información, con cuidado y pensando en ti.
Si quieres conocer más, te recomiendo:
Muehlenhard, C. L., Humphreys, T. P., Jozkowski, K. N., & Peterson, Z. D. (2016). The complexities of sexual consent among college students: A conceptual and empirical review. The Journal of Sex Research, 53(4–5), 457–487. https://doi.org/10.1080/00224499.2016.1146651
Organización Mundial de la Salud. (2025, 10 de septiembre). Infecciones de transmisión sexual (ITS). https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/sexually-transmitted-infections-(stis)
Ramírez García, V. H., Chirié, F., Góngora García, K., & Camacho Moya, F. (2013). Sexo casual entre jóvenes. Percepciones sobre las prácticas sexuales entre universitarios/as. Debate Feminista, 48, 112–134. https://doi.org/10.1016/S0188-9478(16)30091-3






