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Cómo soltar a tu ex (y qué aprender de esa relación para no repetirla)

Cómo soltar a tu ex (y qué aprender de esa relación para no repetirla)

Cómo soltar a tu ex (y qué aprender de esa relación para no repetirla)

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Yosahandi Alcalá

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Yosahandi Alcalá

Psicóloga y sexóloga

Después de una ruptura, una de las consultas que más recibo es esta: "¿cómo hago para soltar a mi ex?". Y créeme que nos cuesta a todos. Me incluyo. Hay veces en que nos aferramos a una persona que ya no está, ya sea porque tú decidiste terminar o porque lo decidió la otra persona.

¿Y qué pasa cuando no soltamos? No avanzo. No veo las otras opciones que tengo enfrente. Me aferro, me limito, y hasta puedo llegar a deprimirme o a meterme en mucha ansiedad. No es exageración: el malestar psicológico después de una ruptura amorosa es un tema que la psicología estudia a fondo (Billorou & Arana, 2015).

Por eso hoy te traigo dos cosas. Primero, tips para soltar a tu ex. Y segundo, algo que casi nadie hace: revisar qué te dejó esa relación, para que no repitas los mismos patrones en la siguiente.

Primera parte: cómo soltar

Acepta que la relación quedó en el pasado

No solo la relación: el pasado. "Es que era el amor de mi vida." Era. "Es que era el único que me entendía." Te entendía. Aprende a dejar la relación en el pasado y no la sigas jalando al presente.

Perdónate

Muchas veces no soltamos porque nos echamos la culpa: el hubiera, el debí, el "por qué no hice", "por qué no dije". Le damos mil vueltas y no avanzamos.

Perdonarte es decir: "Sí, cometí estos errores. Dije esta mentira, no escuché lo que me pedía mi pareja, le pedí de más o mis expectativas eran otras". Asumes tu responsabilidad, pero también aceptas que en ese momento no lo sabías o no lo entendías. Y te perdonas.

Deja de idealizar a esa persona

Cuando empezamos una relación, idealizamos al otro: que sabe muchísimo de fútbol, que es el mejor de su trabajo, que es la más linda. Es parte de enamorarse. Lo curioso es que cuando la relación termina y no queremos soltar, lo seguimos idealizando: "es que me entendía", "es que cocinaba delicioso". Y así no vemos lo negativo, ni por qué terminamos. Ser más objetivos con lo que pasó es parte de soltar.

Corta lazos, al menos por un tiempo

A veces seguimos en contacto con la familia del ex o con amigos que se volvieron comunes. Al inicio, y por un buen tiempo, corta esos lazos. Se vale decirles a tus amigos: "si quieren seguir con mi amistad, por favor no me hablen de esta persona". Con la familia es más difícil pedir eso, así que mejor tomar distancia: "por ahora prefiero no tener contacto contigo, porque todavía me duele. Yo te busco cuando esté lista". Es ponerte a ti primero para no seguir sufriendo de gratis.

Desconéctate de las redes

Sácalo de tus redes, siléncialo o archívalo. Si no, vas a seguir viendo sus historias. No tienes idea de cuánta gente llega a la clínica diciendo "es que vi que fue a tal lugar donde íbamos juntos". Eso es seguir pegada.

La investigación lo respalda. Un estudio encontró que revisar el perfil de Facebook de una expareja se asociaba con más malestar por la ruptura, más añoranza y sentimientos negativos hacia el otro, y con menos crecimiento personal después de terminar (Marshall, 2012).

Háblate bonito y retoma lo tuyo

Ahora toca trabajar en ti. Háblate bonito, levanta tu autoestima, recuerda qué te gusta hacer. Retoma amistades y actividades. He tenido pacientes que durante la relación dejaron de ver sus series, sus deportes o de salir con sus amigos por la pareja. Es el momento de recuperar todo eso.

Crea nuevos momentos

"Es que ese restaurante era de los dos." Sí, y el restaurante va a seguir ahí. Si era de tus favoritos, no te prives de ir. Te va a recordar a esa persona, claro, pero empieza a crear ahí nuevos momentos: contigo, con tus amistades, con tu familia. Pide otros platillos, fíjate en otra música, míralo desde otra perspectiva.

Lo mismo con las series y, ay, con la música. Todas las parejas tienen sus canciones: "esta te la dedico", "esta me recuerda cuando bailamos". ¿Cuántos han tenido esa playlist que repiten y repiten después de terminar? Déjala para otro momento, o si te gusta mucho, dale un nuevo significado. Se vale llorar y recordar, pero también se vale decirte: "a partir de ahora, esta canción va a representar otra cosa".

Escribe por qué lloras

Hay pacientes que me dicen: "es que no dejo de llorar". Está bien, sé que duele. Pero cuando estés llorando, escribe por qué estás llorando. Vas a descubrir que a veces no es por la persona, sino por cómo eras tú en esa relación, por las situaciones que vivían juntos o por los planes de futuro que se vinieron abajo. Identificar si extrañas a la persona o lo que representaba es parte de trabajar tu duelo. Cuando lo vemos de forma más racional y no solo emocional, empezamos a soltar.

Y si sientes que de plano no lo puedes soltar, ve a terapia. Ahí te van a ayudar a ir soltando.

Segunda parte: qué aprender de tu ex

Ojo, no hablo de lo que aprendí de la relación, sino de lo que me toca aprender a mí después de esa persona. Porque muchas veces terminamos enojados, con odio, y no sacamos ningún aprendizaje. Y cuando no aprendemos, los patrones se repiten: con la misma persona o con otra, caemos en las mismas situaciones.

Expresar tus necesidades

Un error muy común es no decir lo que quieres, lo que sientes o lo que te molesta, porque no quieres incomodar ni hacer pleito. Te lo vas guardando, guardando, y eso se vuelve una olla de presión que un día explota con el recuento de los daños. Una relación donde no se expresan las necesidades se queda en lo superficial y no llega a la intimidad.

Expresar es decir: "no me gusta esto que está pasando", "necesito tal cosa", "quiero que me acompañes", "quiero este espacio". Y aplica para todo, también en la cama. Muchas veces, por cumplir o por ceder, dejamos que los demás pasen sobre nosotros.

La importancia de los detalles

Al principio de una relación tenemos muchos detalles: palabras, regalos, tiempo. Estamos en conquista. Un paciente me decía que él "estaba en campaña"... y en campaña, como los políticos, todo se vale. Pero con el tiempo dejamos los detalles, y la plantita del amor se empieza a secar. Esos detalles son justo lo que hace distinta a la pareja de cualquier otra relación.

Perdonar y dejar ir

Cuando le ponemos apodos al ex (el innombrable, el cucaracho, el donante...) es señal de que no hemos perdonado. Y si no perdono, no suelto, y las cosas se repiten.

Perdonar no es por el otro. Es por ti, para tener paz. Para que, si esa persona vuelve a aparecer en tu vida, no te genere ni odio ni rencor: que sea simplemente una persona más. Eso es superar a alguien. Dejar ir también es no guardar sus cosas: las fotos se pueden borrar o, si no quieres borrarlas, archivar. Lo que importa es tu presente.

Aceptar las diferencias

Hay personas que no aceptan que el otro piense distinto, y hay otras que se anulan para evitar problemas: "como a mi pareja le molesta que yo le vaya a otro equipo, mejor digo que le voy al mismo". Error. Las diferencias son válidas, desde la comida (yo, por ejemplo, no sé si podría andar con alguien vegetariano, porque a mí me encanta la carne; lo respeto, pero habría que negociarlo) hasta los horarios, como quien es más nocturno y quien madruga. Aceptar las diferencias no es convertir a tu pareja en lo que tú eres.

El poder de la empatía

Empatía es ponerte en los zapatos del otro, y eso solo se puede si hay comunicación y si de verdad te interesa la otra persona. Si tu pareja conoce tu mundo, lo va a respetar y se va a acomodar: si estás enfermo, si estás pasando por un momento económico difícil, qué te gusta y qué no.

Pero si estuviste con alguien que nunca se ponía en tus zapatos, que siempre tenía que hablar de sí mismo ("ah, es que a mí también me pasó...") o que no validaba lo que le contabas, pon atención. Revisa cómo te sentías. A lo mejor ya ni siquiera le contabas tus cosas, porque sabías que no le iban a importar. Si eso te faltó, ya sabes que lo vas a pedir en la siguiente relación.

Para cerrar

Soltar es un proceso. No es fácil, pero tampoco es imposible. Acepta que ya pasó, perdónate, deja de idealizar, toma distancia de la gente y de las redes que te mantienen pegada, háblate bonito y crea nuevos momentos.

Y cuando te sientas un poco más tranquila, haz la otra mitad del trabajo: pregúntate qué te tocó aprender, qué quieres hacer distinto y qué vas a construir en tus relaciones futuras. Así, cuando llegue la siguiente, vas a llegar mejor preparada.

Si quieres conocer más, te recomiendo:

Billorou, M. C., & Arana, F. (2015). Una revisión sistemática sobre la relación entre la ruptura amorosa y el distrés psicológico. PSOCIAL, 1(3), 6–11. https://doi.org/10.62174/psocial.1312

Marshall, T. C. (2012). Facebook surveillance of former romantic partners: Associations with postbreakup recovery and personal growth. Cyberpsychology, Behavior, and Social Networking, 15(10), 521–526. https://doi.org/10.1089/cyber.2012.0125

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Yosahandi Alcalá

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