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Love bombing: cuando tanto amor, tan pronto, debería ponerte en alerta

Love bombing: cuando tanto amor, tan pronto, debería ponerte en alerta

Love bombing: cuando tanto amor, tan pronto, debería ponerte en alerta

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Yosahandi Alcalá

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Yosahandi Alcalá

Psicóloga y sexóloga

La primera vez que escuché el término love bombing dije: "a ver, déjenme entenderlo primero". Lo traían mis pacientes más jóvenes a la clínica, y como muchos de estos términos, venía de redes. Pero cuando lo entendí, me di cuenta de que describe algo que veo muchísimo, y no solo en adolescentes.

Es un tema que está de moda. A algunas personas les asusta y a otras les encanta. Así que hoy vamos a platicarlo con calma.

¿Qué es el love bombing?

Traducido es eso: un bombardeo de amor. Y seguro piensas: "¡qué lindo! Si me demuestra tanto, es porque me quiere". Pues no necesariamente.

Lo que caracteriza al love bombing es el momento en que pasa. Acabas de conocer a alguien, apenas están empezando a salir, todavía ni siquiera son pareja del todo... y esa persona te bombardea. Mensajes todo el día, llamadas, regalos, está presente en todos lados: "yo te llevo", "yo te traigo", "yo paso por ti", "¿qué necesitas?". En redes comenta y le da like a todo lo que subes, no solo a lo de hoy, sino a fotos tuyas de hace años.

Y una dice: "ay, qué atento, así es como demuestra su cariño". Pero a mí, la verdad, me asusta. Porque debajo de una demostración de afecto tan fuerte y tan pronto suelen ir muchas otras cosas.

Lo que se esconde debajo

Lo primero que hay que saber es que el love bombing no se sostiene. Es intenso al principio y dura poco. En lo que veo en consulta, muchas de estas relaciones terminan en pocos meses, cuando la persona siente que "ya dio todo" o que no está recibiendo lo mismo de vuelta.

Debajo de tanto detalle muchas veces hay manipulación, control y celos disfrazados de cuidado. Una paciente me decía: "es que es tan lindo, me lleva a todas mis reuniones con mis amigas". ¿Y qué pasa mientras ella está con sus amigas? Él se queda afuera esperando. Ahí ya hay una diferencia. Una cosa es que te lleve y regrese por ti para que no manejes si vas a tomar algo. Otra muy distinta es que se quede vigilando.

Lo mismo con los regalos. Si apenas están empezando y te llena la oficina de arreglos enormes de flores y globos, eso no siempre es romanticismo: muchas veces es marcar territorio frente a los demás. No es lo mismo un detalle por un aniversario o para agradecer algo. Una vez, después de una primera salida, me mandaron un arreglo de frutas. Fue un detalle, y lo platicamos después. Pero cuando es demasiado, tan pronto, conviene preguntarse qué hay detrás.

Y muchas veces lo que hay detrás son inseguridades. Es como si la persona dijera: "te quiero demostrar que soy lo mejor y darte todo lo que tengo para que veas que conmigo sí vas a estar bien". Eso no es tan real, porque de entrada nadie hace todo eso.

La investigación va en la misma línea. En un estudio con universitarios, quienes tenían más conductas de love bombing también mostraban más rasgos narcisistas, más inseguridad en el apego y menos autoestima, y usaban más los mensajes y las redes dentro de la relación (Strutzenberg et al., 2017).

Cuando empiezas a perderte

Hay otro efecto del que casi no se habla: empiezas a perder tu identidad.

Me dio flores, me invitó a cenar, me etiqueta en todo... y yo me siento comprometida. Entonces empiezo a dar también, pero ya no porque me nace, sino porque siento que tengo que corresponder y no quiero hacerlo sentir mal. La relación se vuelve una competencia: "¿te acuerdas de que yo te di sesenta flores y tú me trajiste el ramito del semáforo?". Y una piensa: "sí, pero yo no tengo tu presupuesto".

Eso pasa porque todo ocurre al inicio, cuando todavía no se conocen. No saben cómo están las finanzas del otro, cuáles son sus prioridades ni cómo le gusta recibir cariño.

Conocer cómo le gusta recibir amor al otro

Aquí entra algo que me gusta mucho trabajar en consulta: los lenguajes del amor, la idea de que cada persona tiene formas preferidas de dar y recibir cariño. A mí, por ejemplo, sí me gustan los regalos. Pero imagina que a ti no te importan. Si alguien te llena de regalos, para ti no va a significar nada, o vas a sentir el compromiso de corresponder, o simplemente te vas a aburrir.

Lo mismo con los mensajes. Si te llenan el muro de comentarios y te mandan veinte mil mensajes al día, pero lo tuyo no son las palabras, te va a dar lo mismo, o te va a cansar.

Fíjate qué distinto es tomarte el tiempo de conocer a la otra persona y saber cómo le llega el cariño. Así sabes dónde están parados y los mensajes llegan claros.

Pon límites

Si sientes que te están bombardeando, controlando y absorbiendo, lo primero es poner un límite. Decirlo claro: "siento que es mucho", "a mí no me gusta así", "yo hago mis cosas sola". La otra persona tiene que saber que eso no lo puede hacer contigo si a ti no te parece.

Y si te está asustando, pon un límite de distancia. No se vean todo el tiempo. No contestes cada mensaje al instante. Y fíjate en lo que pasa cuando no contestas: "¿por qué me tienes abandonado?", "estaba preocupado, ¿qué te pasó?", "llevas una hora sin contestarme". Una hora... en la que estabas trabajando o con tu mamá.

Si empieza ese manejo, ojo, porque te van a ir cerrando el círculo. Vas a tener que andar con el celular en la mano todo el tiempo para que el otro no se enoje. Eso ya no es una relación. En un estudio con parejas jóvenes, la vigilancia y el control a través del celular y las redes aparecieron ligados a los celos y a la dependencia emocional (Granda Cabal & Moral Jiménez, 2022). De los celos hablo más en "Creencias equivocadas sobre el amor (parte 2): felices para siempre, sacrificio y celos".

Y si eres tú quien lo hace

Revisa también este lado. Si eres tú quien bombardea, pregúntate por qué lo haces y por qué necesitas hacerlo así. A veces es porque sentimos que no somos suficientes por nosotros mismos y necesitamos taparlo con regalos, palabras y atención por todos lados. Saber quién soy y qué valor tengo me permite relacionarme sin tener que demostrar tanto.

Para cerrar

El love bombing se ve muy bonito, y en redes puede parecer genial que a cada rato te manden flores o te lleven a cenar. Pero no siempre es real. Muchas veces esconde manipulación, celos, control e inseguridad. Más que una demostración de afecto, es una señal para ir con calma.

Si tienes hijos, sobrinos o nietos adolescentes, platiquen de esto con ellos. Que aprendan a reconocerlo, a no creérselo tan rápido y, sobre todo, a poner límites. Porque el love bombing, más que enamorar, debería ponernos en alerta.

Si quieres conocer más, te recomiendo:

Granda Cabal, L., & Moral Jiménez, M. de la V. (2022). Dependencia emocional, celos románticos y ciberviolencia en parejas jóvenes: Vigilancia y control emocional. Revista Española de Drogodependencias, 47(3), 36–54. https://doi.org/10.54108/10022

Strutzenberg, C. C., Wiersma-Mosley, J. D., Jozkowski, K. N., & Becnel, J. N. (2017). Love-bombing: A narcissistic approach to relationship formation. Discovery, The Student Journal of Dale Bumpers College of Agricultural, Food and Life Sciences, 18(1), 81–89. https://doi.org/10.54119/discovery.zxgc9960

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