
Hay libros de psicología que uno recomienda por costumbre y otros que uno recomienda porque, releídos setenta años después, siguen incomodando exactamente en los mismos puntos donde deberían incomodar. El arte de amar, de Erich Fromm, pertenece a la segunda categoría. Publicado en 1956, sigue apareciendo en las librerías junto a los títulos de autoayuda más recientes, se cita en redes sociales como si fuera de esta semana y, en consulta, sigue siendo de los pocos libros que las personas terminan y después quieren conversar. La pregunta que me hacen seguido —y que yo mismo me hago cada vez que lo vuelvo a abrir— es si eso es nostalgia editorial o si el libro realmente tiene algo que decirle a alguien que hoy conoce pareja por una aplicación. Mi posición, para no dejarla para el final: sí, sigue vigente. Pero vale la pena explicar por qué, y también qué partes ya no envejecieron tan bien.
La idea central, resumida sin traicionarla
El argumento de Fromm es engañosamente simple: el amor no es algo que a uno "le pasa", sino una capacidad que se desarrolla, como cualquier arte. Ello puede sonar obvio hoy, después de décadas de psicología de pareja y de contenido sobre apego circulando por todos lados, pero en 1956 era una postura casi provocadora frente a la idea romántica dominante de "enamorarse" como un rayo que cae encima sin que uno haga nada. Fromm distingue con cuidado entre esa caída inicial —intensa, involuntaria, generalmente breve— y lo que llama amar de pie: una postura activa, sostenida, que exige cuidado, responsabilidad, respeto y conocimiento del otro. No es que el enamoramiento no importe; es que confundirlo con el amor mismo es, según él, la fuente de buena parte de la frustración amorosa que termina en un consultorio.
No está demás señalar que Fromm no estaba escribiendo solo un libro sobre parejas. Hablaba también del amor fraterno, del amor a los padres, del amor propio —que distingue con precisión del egoísmo— y de lo que llamaba amor a Dios, entendido más como orientación existencial que como doctrina religiosa. Esa amplitud es parte de por qué el libro sigue leyéndose fuera de los círculos clínicos: no es un manual de pareja, es una teoría sobre cómo una persona se relaciona con la existencia misma.
Lo que ya no aguanta una lectura literal
Aunque suene extraño decirlo de un libro que uno está defendiendo, hay tramos de El arte de amar que hoy se sienten fechados. Fromm escribe desde un marco heteronormativo, con ejemplos de "el hombre" y "la mujer" que asumen roles de género bastante rígidos para los estándares actuales. Su lectura del erotismo y de la diversidad sexual es, en el mejor de los casos, incompleta, y en algunos pasajes arrastra ideas psicoanalíticas de su época que la sexología contemporánea ya revisó. Eso no lo vuelve un libro para descartar, pero sí uno que conviene leer con criterio histórico, separando la estructura del argumento de sus ejemplos concretos. Ello puede ocurrir por múltiples razones —el momento en que fue escrito, la formación psicoanalítica de Fromm, el público al que se dirigía—, pero el efecto es el mismo: hay que leerlo sabiendo cuándo fue escrito, no como si hubiera salido el mes pasado.
Por qué, aun así, sigue funcionando
El caso es que la parte del libro que mejor envejeció es, curiosamente, la que menos habla de sentimientos y más habla de estructura social. Fromm dedica buena parte del texto a criticar cómo el mercado moderno convierte también a las relaciones en un intercambio: uno busca "la mejor opción disponible" dentro de lo que su propio valor de mercado le permite conseguir, y la pareja termina funcionando como un equipo de trabajo bien organizado antes que como un vínculo genuino. Escrito en los años cincuenta, ese diagnóstico se lee hoy casi como una descripción anticipada de la lógica de perfil, foto y "match" que organiza buena parte de cómo se conoce gente ahora. No hace falta ser catastrofista con las aplicaciones de citas para notar el paralelismo: la idea de optimizar la elección de pareja como quien compara opciones en una vitrina es exactamente lo que Fromm ya señalaba como síntoma, no como solución.
Lecturas académicas recientes han vuelto sobre el texto justamente por ahí. El filósofo Jeremy De Chavez, por ejemplo, propuso en 2015 una relectura del libro que encuentra en la idea de Fromm sobre el amor como "dar" un potencial que sigue siendo útil para pensar los vínculos contemporáneos, más allá de las críticas que le hicieron sus propios colegas de la Escuela de Fráncfort en su momento. Y estudios con población universitaria actual, como el de Rocha, Avendaño, Barrios y Polo con jóvenes colombianos, muestran que compromiso, intimidad y cuidado siguen apareciendo como los ingredientes que la gente joven asocia con el amor que quiere para sí misma, aunque le pongan otros nombres. La vigencia de una idea no depende de que el vocabulario se mantenga igual, sino de que el fenómeno que describe siga apareciendo.
Qué se puede rescatar en la práctica
En consulta, lo que mejor funciona del planteamiento de Fromm no es la filosofía sino la aplicación: la idea de que el amor se sostiene con acciones concretas y repetidas, no con la intensidad del inicio, le da a muchas parejas un lenguaje distinto para hablar de lo que sienten que "se apagó". No es que se apagó necesariamente; puede ser que dejaron de practicarlo con la misma disciplina con la que empezaron. Preguntarse, con honestidad, si uno sigue cuidando, si sigue conociendo genuinamente a la otra persona o si asume que ya la conoce del todo, si sigue respetando su forma particular de ser en vez de la idea que uno se hizo de ella al principio... son preguntas incómodas, pero prácticas, y no envejecen con el paso de las décadas.
Obviamente esto no agota el tema —Fromm mismo diría que setenta años de teoría del apego, de sexología y de investigación en relaciones desde entonces tienen mucho que aportar que él no pudo prever. Pero como punto de partida para pensar el amor como una práctica y no como una suerte, el libro sigue sosteniéndose bastante bien. Vale la pena releerlo, o leerlo por primera vez, sabiendo qué partes son de su época y cuáles siguen hablándole directamente a la de uno.
Si querés conocer más, te recomiendo:
Fromm, E. (2000). El arte de amar: Una investigación sobre la naturaleza del amor (N. Rosenblatt, Trad.). Paidós. (Obra original publicada en 1956)
De Chavez, J. C. (2015). Reading Erich Fromm's The Art of Loving, or why loving means giving nothing. KRITIKE: An Online Journal of Philosophy, 9(2), 143-160.
Rocha, B., Avendaño, C., Barrios, M., & Polo, A. (2017). Actitudes hacia el amor en relaciones románticas de jóvenes universitarios. Praxis & Saber, 8(16), 155-178. https://doi.org/10.19053/22160159.v8.n16.2017.4596






