
Cuando perdemos algo o a alguien importante, es frecuente que no deseemos sentir dolor. Nos mantenemos ocupados, evitamos pensar o hablar de lo que pasó, nos distraemos para no conectar con la pérdida y la conmoción que tiene en nuestra vida.
El hacer frente al mismo muchas veces es muy difícil, por lo tanto, las personas buscan formas para alejarse o no sentirlo, lo cual es muy entendible, a ninguno de nosotros nos gusta experimentar estas emociones desagradables.
Al evitar el malestar, en muchas ocasiones nos alejamos de personas, lugares, recuerdos o experiencias importantes que forman parte de nuestra vida y del proceso de duelo.
El duelo, es un proceso natural que experimentamos todos los seres humanos, y aunque es una parte de la vida, es un acontecimiento que provoca mucho sufrimiento. Se experimentan tantas emociones como pensamientos e incluso sensaciones corporales muy intensas.
Existen distintos tipos de duelo, en muchas ocasiones se asocia al fallecimiento, sin embargo, otras formas serían una ruptura de pareja, cambio o pérdida del trabajo y/o lugar de estudio, diagnóstico de una enfermedad, dificultades para convertirse en madre o padre, discriminación, entre otros. En estas situaciones también es frecuente que intentemos alejarnos de las emociones y dificulta el cambio a la nueva realidad.
¿Por qué evitar el dolor puede alejarnos del proceso de duelo?
Podemos comprender esta evitación y apoyarnos con la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT), la cual parte de las Terapias de Tercera Generación.
ACT presenta la evitación experiencial, menciona que utilizamos mecanismos o formas de actuar con el fin de distraernos, evitar emociones y pensamientos desagradables.
Por ejemplo:
Algunas personas tratan de no expresar sus emociones, mencionan que "ya ha pasado tiempo de la pérdida y deberían estar bien." Otras expresan que hablar sobre la pérdida puede sentirse como abrir una puerta que luego no podrán cerrar. También manifiestan que sienten que el dolor es tan fuerte que podrían no tolerarlo si se permiten sentir.
Además, identifican emociones como frustración, al no entender cómo las personas pueden continuar con su vida, haciendo planes y disfrutando, mientras que quienes pasan por este dolor sienten que no pueden más.
Por otro lado, una persona que perdió su trabajo puede sentir vergüenza u otras emociones y alejarse de su red de apoyo. Una madre que presenta inconvenientes para quedar embarazada puede evitar reuniones con su familia para alejarse del dolor.
Estas emociones y pensamientos tienen mucho sentido pues el vínculo y la conexión con aquello que se perdió pueden ser muy importantes. Lo anterior, a su vez nos aleja del presente, de las áreas de vida en las que nos desarrollamos.
Evidencia científica para ACT
Noboa (2025) indica que ACT cuenta con el apoyo empírico suficiente para ser aplicada en un gran número de trastornos y promover la flexibilidad psicológica de los usuarios.
La ACT proporciona una base teórica útil para ayudar a los terapeutas que piensan adoptar nuevas formas de trabajar con el duelo, ya que aborda aspectos comúnmente reportados, que incluyen no sólo problemas emocionales como ansiedad y tristeza, sino también pensamientos sobre el pasado y el futuro, cambios prácticos y problemas como la falta de ingresos y el cambio de roles; el objetivo central es la flexibilidad psicológica que emerge del nuevo yo, en un marco que puede alentar la esperanza hacia el futuro. (Cruz, et al., 2017)
Lo anterior nos muestra que la Terapia de Aceptación y Compromiso promueve la aceptación y el uso de los valores como guía, con el fin de procesar el dolor, mostrando que evitar no siempre se muestra dejando de pensar, sino también dejar de vivir algunas experiencias por temor a lo que podríamos sentir, olvidando el momento presente.
Hacer espacio al dolor y volver a lo que es importante
Según Barraca, el sufrimiento psicológico aumenta cuando las personas evitan, controlan o eliminan pensamientos, recuerdos y/o emociones.
Podemos observar la evitación cuando una persona deja de asistir a lugares que le recuerden a la persona fallecida, mirar sus fotos, llorar, ir a acontecimientos que sean valiosos para ellos por temor a fallarle, a olvidarla, incluso culpa por sentir emociones agradables que puedan estar traicionando su luto.
Estas acciones parecen que protegen a la persona en el momento, es decir, a corto plazo, sin embargo, al mismo tiempo no le permiten conectar con momentos significativos de su historia y con aquellas emociones agradables que compartió.
Al expresar esas emociones dolorosas, al permitirse validar y explorar lo que siente, la persona se da cuenta que el dolor sigue ahí y al mismo tiempo puede conectar con otras emociones como la calma, la gratitud y en algunas ocasiones espacios de alegría.
Desde este enfoque no se espera que la persona elimine el dolor para continuar con su vida, sino más bien, ayudar a la persona a conocer lo que es importante para ella y cuáles acciones comprometidas puede empezar a realizar, aún con el dolor presente. Esto sería vivir guiándonos por los valores.
Permitirte sentir el dolor no significa resignarte
Uno de los términos más importantes en ACT es aceptar, tomando en cuenta que no es igual a resignación, por el contrario, busca aceptar lo que sientes, sin luchar, juzgarte, aferrarte o que desaparezca para poder continuar con tu vida.
Si lo relacionamos con el duelo, lo podemos ver reflejado al permitir la tristeza: lograr reconocer la ausencia y al mismo tiempo participar en actividades importantes, permitir sentir sin aferrarnos a la emoción, darle el espacio necesario y a la vez movilizándose hacia acciones valiosas.
Algunas acciones que pueden ayudarte para iniciar
Nota la emoción, sensaciones fisiológicas y pensamientos que lleguen; puedes anotarlas.
Identifica si tienes el impulso de evitar alguna.
¿Has dejado de hacer cosas o ir a lugares por intentar evitar lo que sientes?
¿Cuáles recuerdos de esta persona deseas guardar?
¿Cuáles valores de esa persona o de esa relación te gustaría seguir honrando?
¿Cuál sería un pequeño paso que puedo dar hoy que me acerque a una vida valiosa aún con el dolor presente?
El duelo no consiste en olvidar ni en dejar de amar. Tampoco en eliminar por completo el dolor.
A veces, sanar implica permitir que la tristeza tenga un lugar en nuestra historia, mientras seguimos construyendo una vida conectada con aquello que valoramos.
Porque el objetivo no es aprender a vivir sin amor, sino encontrar nuevas maneras de llevarlo con nosotros.
Reflexión final
Muchas veces evitamos sentir porque caemos en cuenta lo que significa y cómo nuestra vida ha cambiado. Y realmente puede ser muy doloroso.
Tiene sentido ir poco a poco. El duelo es un proceso. Dar espacio a las emociones, hablar de lo que sientes, permitirte recordar y volver a ellos notando lo que significó para tu vida, momentos bonitos, risas, lo que compartieron y conectar con lo que valoras son maneras de llevar este proceso.
El amor no se desvanece con la ausencia, paulatinamente podemos asimilar los opuestos, tanto la tristeza por la pérdida y el agradecimiento por lo vivido. La clave es notar que el recuerdo puede ser una forma en la que honramos lo que fue valioso para nosotros.
Bibliografía
Barraca, J. (2007). La terapia de aceptación y compromiso (ACT). Miscelánea Comillas, 65 (127), 761–781.
Cruz Gaitán, J. I., Reyes Ortega, M. A., & Corona Chávez, Z. I. (2017). Duelo: Tratamiento basado en la terapia de aceptación y compromiso (ACT). Editorial El Manual Moderno.
Noboa Toalombo, D. A. (2025). Terapia de aceptación y compromiso y duelo patológico. Trabajo de titulación de licenciatura, Universidad Nacional de Chimborazo.






