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Sexualidad

La Falacia de los Dos Orgasmos Femeninos

La Falacia de los Dos Orgasmos Femeninos

La Falacia de los Dos Orgasmos Femeninos

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Juan Luis Álvarez-Gayou Jurgeson

8

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Galo Guerra-Vargas

Psicólogo, sexólogo.

Esta es una joya para compartirles, ya que en su momento nos fue compartida por el mismísimo maestro Juan Luis.

Artículo original de la Biblioteca del Instituto Cognitivo Conductual. Para citar: Álvarez-Gayou Jurgeson, J.L. (2005). La Falacia de los Dos Orgasmos Femeninos. Revista Virtual del Instituto Conductual de Costa Rica, 6.


Juan Luis Álvarez-Gayou Jurgeson
Director y Fundador del Instituto Mexicano de Sexología, A.C.

Hace años, para ser exactos a principios de siglo pasado, el eminente fundador del psicoanálisis, Sigmund Freud postuló la existencia de dos tipos de orgasmos, el clitoridiano y el vaginal. Esta propuesta era congruente con muchos de los postulados de esta teoría psicológica y si bien es cierto que en la actualidad no podría concebirse la sicología sin el antecedente del psicoanálisis, como dicen algunos: las teorías psicológicas pueden estar a favor o en contra del psicoanálisis pero nunca sin él.

Ha llovido desde esa época y entre otros sucesos nació a mediados del siglo pasado una nueva ciencia dedicada al estudio específico de la sexualidad humana, encabezada por Alfred Kinsey desde la visión social y por William Masters y Virginia Johnson desde la fisiología sexual en mujeres y varones.

Estos últimos estudios nos permitieron conocer con gran detalle el funcionamiento fisiológico de lo que nos sucede a mujeres y hombres cuando tenemos un estímulo sexual efectivo, tanto en la dimensión local de los órganos sexuales como en la totalidad del organismo.

Basados en los estudios Masters y Johnson así como en desarrollos actuales de la fisiología sexual sabemos que la respuesta orgásmica en la mujer es única independientemente de la cual sea el estímulo que la provoca. Fisiológicamente el orgasmo es una serie de contracciones musculares que se suceden cada 8 décimas de segundo, de mayor intensidad la primera y sucesivamente siendo de menor intensidad las subsecuentes. Estas contracciones son liberadoras de la congestión que se generó en la excitación. La dimensión subjetiva, lo que las personas sienten y describen, en contraste es enormemente variable para cada persona. Esta respuesta se obtiene tanto por la estimulación del clítoris como por ciertas zonas de la vagina, como en algunos casos por estimulaciones de otras partes del cuerpo o incluso por la fantasía simplemente.

Otro factor que conocemos en la actualidad es que las zonas más sensibles en las mujeres con el clítoris y la vagina cuya zona más sensible a los estímulos es la cara anterior ( la que ve hacia el abdomen ) y la otras zonas son notablemente menos sensibles.

De lo anterior podemos desprender que probablemente una de las formas menos efectivas que pueden existir para que una mujer logre el orgasmo es mediante la penetración del pene. Esto debido a que al penetrar el pene no estimula el clítoris ni tampoco la cara anterior de la vagina. De lo anterior desprende el hecho de que muchas mujeres no logran la satisfacción orgásmica por la penetración aunque si la logran y la mayor parte de las veces muy intensa, por la estimulación adecuada del clítoris. También es cierto, que muchas mujeres disfrutan enormemente de la penetración vaginal aunque no se desencadene por este método el orgasmo.

De lo anterior se desprende el hecho de que muchas mujeres sólo logran el orgasmo cuando ellas se estimulan, sobre todo si sus parejas no son sensibles a sus necesidades y sólo van de manera muy directa a la penetración.

Esta situación hace que en la práctica clínica de la sexología no sea raro que se nos consulte por que una mujer se siente disfuncional al no lograr el orgasmo por la penetración. Nada mas alejado de una disfuncionalidad que esta situación.

Lo importante en una relación sexual, además del vínculo, la cercanía., la comunicación y las caricias adecuadas es el logro del orgasmo, independientemente de cual sea la caricia que lo origina.

De lo anterior se desprende la conclusión de que no existe un mejor o peor orgasmo ni que uno sea expresión de una mayor o menor madurez.

Las ideas y conceptos del psicoanálisis, que sin duda revolucionaron el siglo XX, en materia específica de la sexología, sabemos bien hoy en día que no es una realidad en cuanto al conocimiento actual.

Otra falacia muy generalizada y que genera muchos problemas en algunas parejas es la búsqueda del logro de un orgasmo simultáneo, nada más difícil que eso y hemos visto a muchísimas parejas sufrir disfunciones por la fútil búsqueda de esta simultaneidad.

Lo más importante es la comunicación en la pareja y el logro del orgasmo liberador independientemente de cual sea el primero o de cual sea la forma de estimular para su obtención.

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