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Sexualidad

¿Qué esperar en una primera cita de sexología?

¿Qué esperar en una primera cita de sexología?

¿Qué esperar en una primera cita de sexología?

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Galo Guerra

8

Min Lectura

Galo Guerra-Vargas

Psicólogo, sexólogo.

Hay una escena que se repite bastante seguido: alguien agenda su primera cita con un sexólogo o sexóloga, y en los días previos empieza a imaginarse cosas... que si le van a hacer preguntas incómodas frente a frente, que si va a haber algún tipo de examen físico, que si el profesional va a juzgar lo que cuenta. El caso es que la mayoría de esas ideas vienen del cine o de chismes de pasillo, y no de cómo realmente funciona una consulta de sexología.

Quiero desmontar esas imágenes con calma, porque la ansiedad de no saber qué esperar es, muchas veces, lo único que separa a alguien de pedir una ayuda que necesita hace rato.

Lo que probablemente NO va a pasar

Empecemos por descartar. No, no hay examen físico ni exploración genital como parte de una primera consulta de sexología clínica —eso, si en algún momento hiciera falta, correspondería a otro profesional de la salud, como un médico o ginecólogo, y siempre con tu consentimiento explícito. No, no vas a tener que "demostrar" nada ni actuar nada frente al profesional. Y no, el sexólogo o la sexóloga no está ahí para juzgar tus prácticas, tus gustos o tus decisiones... aunque suene extraño, esa es probablemente la preocupación más común, y también la más infundada.

La consulta de sexología se parece mucho más a una conversación clínica estructurada que a cualquier otra cosa que la imaginación suela inventar.

Cómo se estructura la primera consulta

En términos generales, la primera cita consiste en construir contigo una historia clínica que va más allá de lo sexual: se pregunta por salud general, por el contexto emocional y relacional, por cómo ha sido tu desarrollo, y solo después se entra en el motivo específico de consulta. No está demás señalar que esto tiene una razón técnica: muchas veces lo que trae a alguien a consulta —una dificultad de deseo, dolor, ansiedad de desempeño— tiene relación con factores médicos, emocionales o de pareja que conviene entender antes de intervenir.

Un documento de referencia para profesionales de salud, publicado en la revista Semergen, recuerda algo que aplica perfectamente para el paciente también: esta conversación debe darse en un ambiente que preserve la confidencialidad, de forma natural, con escucha activa, cuidando el lenguaje no verbal y, sobre todo, sin juicios de valor (Sánchez Sánchez et al., 2013). Ese último punto —sin juicios de valor— es, quizás, el que más tranquilidad debería darte antes de entrar a consulta.

Los niveles de intervención: de dar permiso a la terapia

Ello puede ocurrir por múltiples razones, pero algo que muchas personas no saben es que no toda consulta de sexología termina en "terapia intensiva" ni en un proceso largo. Existe un modelo clásico dentro de la sexología clínica, propuesto por Annon (1976), que describe cuatro niveles posibles de intervención, y que ayuda a entender por qué algunas consultas son breves y otras requieren más tiempo.

El primer nivel es simplemente dar permiso: muchas personas llegan buscando que alguien con criterio profesional les confirme que lo que sienten, les gusta o les preocupa está dentro de lo esperable... y a veces con eso basta para resolver gran parte de la angustia. El segundo nivel es información limitada: datos concretos sobre anatomía, respuesta sexual o funcionamiento del cuerpo que, sorprendentemente, muchas personas adultas nunca recibieron. El tercero son sugerencias específicas, más dirigidas al caso particular. Y el cuarto, la terapia intensiva propiamente dicha, se reserva para situaciones más complejas que requieren un proceso continuado.

Dicho de otro modo: no toda visita al sexólogo implica un "tratamiento largo"... a veces es una sola conversación la que despeja la duda que llevabas meses cargando.

Confidencialidad, algo no negociable

Aunque suene repetitivo, vale la pena insistir en esto: lo que se habla en consulta de sexología queda ahí, con las mismas reglas de confidencialidad que cualquier otro proceso de salud mental. Esto aplica incluso si vas acompañado de tu pareja... cada quien tiene derecho a que ciertas partes de su historia se mantengan privadas si así lo decide, y un buen profesional lo respeta sin ponerlo en entredicho.

Cómo prepararte para tu primera cita

No hace falta llegar con el problema perfectamente diagnosticado ni con un discurso preparado. Conviene, eso sí, pensar de antemano en algunas cosas: desde cuándo notás lo que te trae a consulta, si ha cambiado con el tiempo, si hay algo médico de fondo (medicamentos, alguna condición de salud), y qué esperás obtener de este proceso. Podés ir solo o sola, o acompañado de tu pareja, según el motivo de consulta y tu propia comodidad —ninguna de las dos opciones es "la correcta" de forma universal.

Y, sobre todo, no hace falta esperar a que "el problema" sea grave para consultar. Buena parte de las personas que llegan a mi consultorio simplemente tienen dudas, curiosidad, o quieren entender mejor su propio cuerpo y su propia relación... eso también es un motivo válido de consulta, no hace falta que haya una crisis de por medio.

Para cerrar

Obviamente esto no agota el tema: cada profesional tiene su propio estilo, y cada motivo de consulta plantea un camino distinto. Pero si algo espero que te lleves de este artículo es que una primera cita de sexología se parece mucho más a una conversación cuidadosa que a cualquier escenario incómodo que hayas imaginado... y que preguntar, cuando hay dudas, casi siempre vale la pena.

Si querés conocer más, te recomiendo:

Annon, J. S. (1976). The PLISSIT model: A proposed conceptual scheme for the behavioral treatment of sexual problems. Journal of Sex Education and Therapy, 2(1), 1–15. https://doi.org/10.1080/01614576.1976.11074483
Sánchez Sánchez, F., González Correales, R., Jurado, A. R., San Martín Blanco, C., Montaña Hernández, R. M., Tijeras Úbeda, M. J., Benítez Moreno, J. M., Brenes Bermúdez, F. J., Mir Pizà, J., & Villalba Quintana, E. (2013). La anamnesis en la historia clínica en salud sexual: habilidades y actitudes. Semergen, 39(8), 433–439.

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Galo Guerra-Vargas

Psicólogo, sexólogo.

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