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Cómo resolver un conflicto de pareja con serenidad: siete puntos para practicar

Cómo resolver un conflicto de pareja con serenidad: siete puntos para practicar

Cómo resolver un conflicto de pareja con serenidad: siete puntos para practicar

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Yosahandi Alcalá

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Yosahandi Alcalá

Psicóloga y sexóloga

Todas las parejas tienen diferencias y conflictos. Eso no es el problema. El problema es que nadie nos enseña a resolverlos, y por eso sigue siendo uno de los temas que más veo en la clínica. A todos nos ha pasado, en mayor o menor grado.

Lo que yo digo es que tener diferencias no tiene por qué llevarnos al pleito, al enojo, a alzar la voz, a dejar al otro en visto o a dejar de hablarnos. Se puede aprender a resolverlas. No hay un manual, porque cada pareja, cada circunstancia y cada tema son distintos, pero sí hay herramientas.

Y vale la pena aprenderlas. John Gottman y Robert Levenson siguieron a parejas durante catorce años y encontraron que la forma en que manejaban sus discusiones, sobre todo cuánto enojo y negatividad había en ellas, ayudaba a predecir qué parejas se divorciarían más pronto (Gottman & Levenson, 2000). Hoy te traigo siete puntos básicos para resolver un conflicto de forma serena.

1. Comparte tu punto de vista sin atacar

Cuando estamos en una discusión, muchas veces lo que buscamos es convencer al otro: que me dé la razón, que acepte que lo que yo digo es lo cierto. Compartir tu punto de vista es otra cosa. Es decir: "esta es mi opinión, así lo veo yo". No "yo tengo la razón".

Fíjate qué diferente. Cuando me abro de esa forma, es mucho más fácil que la otra persona también se abra a ver otros puntos de vista. Y hay que hacerlo sin atacar: en lugar de "tú estás mal", es "lo ves distinto a mí; vamos a escucharnos". Difícil, pero no imposible.

2. Pregunta antes de sacar conclusiones

Este cuesta, porque cuando creo que tengo la razón me cierro, no pregunto, asumo y saco conclusiones: "ah, entonces lo que me querías decir es...". En lugar de eso, pregunta: "¿qué me quieres decir?", "explícamelo con otras palabras", "¿por qué lo viste así? Quiero entenderlo".

Gary Chapman, el autor de Los cinco lenguajes del amor, propone en uno de sus libros pedirle al otro que nos explique las cosas "como si tuviera cinco años". A mí me encantó. A veces no entiendo el lenguaje o la forma en que me lo está diciendo. Pedir que me lo explique no quiere decir que esté de acuerdo; quiere decir que necesito entenderte, y así entiendo tu comportamiento sin asumir.

Y aquí te agrego algo: háganlo un acuerdo de pareja. Que se valga preguntar cuando no entendemos, sin que el otro se ofenda ni se moleste. Así los dos están abiertos a escuchar y a explicar.

3. No autorices a nadie a meterse en el conflicto

Ni amigos ni familiares. Como dicen, la ropa sucia se lava en casa. La terapia es otra cosa, es un punto intermedio, pero no se trata de que alguien entre a dar opiniones.

Yo sé que cuando estoy peleada con mi pareja me quiero desahogar. Pero si le cuento todo a mi amiga o a mi familia, terminan tomando partido y odiando a mi pareja... y luego nosotros nos reconciliamos, y los que quedan mal son ellos. Por eso, nada de que después llegue la suegra con un "ay, mijita, te hablo porque ya me enteré de que se están peleando". No. Los pleitos son de dos.

Si en algún momento necesitan una opinión de afuera, lo deciden juntos y lo dicen. Otra vez: no asumamos. Para mí, no asumir es de las cosas más importantes que tenemos que aprender.

4. Habla de lo que los une y también de sus diferencias

Al inicio de una relación nos enfocamos en lo que nos une: lo que hacemos igual, lo que nos gusta a los dos, los temas en común. Es muy bonito. Pero también hay que conocer las diferencias, porque de ahí depende cómo vamos a resolver los conflictos.

Pon atención a si siempre se pelean por lo mismo. Puede ser que no se estén escuchando, que vean el mismo tema desde lugares distintos o que detrás haya prioridades de vida de cada uno que no se han explicado. Y a veces, si es un tema que no tiene nada que ver con ustedes y solo los hace pelear, es mejor acordar no tocarlo.

Ojo también con lo contrario: no decir lo que me molesta para no incomodar. "Para qué hago problema." Si lo dejo pasar una y otra vez, se va a volver un conflicto de todos modos.

Una vez estaba en un programa con otros psicólogos y la presentadora nos preguntó si los polos opuestos se atraen. Todos dijimos que sí... pero que las parejas muy, muy diferentes son las que después llegan a la clínica. Así que revisa si sus diferencias son tan marcadas que los van a separar, o si son de las que, bien llevadas, los pueden hacer más fuertes.

5. Habla de hechos, no de opiniones

Este sí nos cuesta. Enfocarnos en lo que pasó, en las acciones concretas, y no en "yo creí", "yo supuse", "yo imaginé", "yo pensé". ¿Qué es lo que sí pasó? ¿Qué está y qué no está?

Cuando hablamos así, somos mucho más objetivos. Si seguimos discutiendo con base en opiniones y pensamientos imaginarios, créeme que los problemas van a seguir pasando.

6. Enfócate en encontrar una solución para los dos

Me gusta decir que son dos contra un problema, no uno contra el otro. Si los dos son fuertes, van a resolver el conflicto. Pero si nos dejamos llevar por el pleito, el conflicto se vuelve más fuerte que nosotros.

El objetivo es la solución, no la pelea. Así que en lugar de darle vueltas y vueltas al problema, aprendamos a plantear soluciones. Y a escuchar el doble de lo que hablamos, porque ahí es donde las encontramos.

7. Sé honesto: no mientas para justificarte

Este es el más difícil, y te explico por qué. Muchas veces vemos los conflictos como una competencia para ver quién gana, no para encontrar soluciones. Y entonces terminamos diciendo mentiras o manipulando con tal de que el otro "pierda".

Esa no es la razón por la que están juntos. Vale la pena que te preguntes: en mis discusiones de pareja, ¿miento o manipulo para que el otro me dé la razón? ¿O estoy buscando soluciones porque quiero que crezcamos juntos?

Para cerrar

Son siete puntos sencillos: compartir tu punto de vista sin atacar, preguntar antes de suponer, no meter a nadie más en el pleito, hablar tanto de lo que los une como de sus diferencias, hablar de hechos y no de opiniones, buscar soluciones para los dos y no mentir para ganar.

Fáciles de decir, difíciles de llevar a la práctica. Pero con práctica se logra. Si quieres revisar por qué la comunicación pesa tanto en una relación, en "Las tres causas más comunes del divorcio" hablo de cómo el dinero, la familia y la comunicación desgastan a muchas parejas.

Si quieres conocer más, te recomiendo:

Gottman, J. M., & Levenson, R. W. (2000). The timing of divorce: Predicting when a couple will divorce over a 14-year period. Journal of Marriage and the Family, 62, 737–745. https://bpl.studentorg.berkeley.edu/docs/61-Timing%20of%20Divorce00.pdf

Rojas, J. L., Morales, L. A., Juarros-Basterretxea, J., Herrero, J. B., & Rodríguez-Díaz, F. J. (2019). Propiedades psicométricas del Inventario de Estilos de Resolución de Conflictos en jóvenes mexicanos. Revista Iberoamericana de Psicología y Salud, 10(1), 15–26. https://doi.org/10.23923/j.rips.2018.02.022

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